Predicación y bautismo de Juan
Juan predica en el desierto: «Convertíos, porque el Reino de los cielos está cerca». Viste como Elías, alimenta la memoria profética y bautiza como signo de arrepentimiento. Reprende a fariseos y saduceos que confían en la descendencia de Abraham sin fruto de conversión. Anuncia a uno más poderoso que bautizará en Espíritu y fuego. Juan es el último gran profeta del Antiguo Testamento y el primero del Nuevo: su misión es señalar a Cristo, no brillar por sí mismo.