Del culto templario a la vida sinagógica
Antes del año 70, el judaísmo combinaba sacrificios en el Templo, ley mosaica y tradiciones locales. La destrucción del Templo por los romanos obligó a reorientar la vida religiosa hacia la oración, el estudio de la Escritura y la observancia de la ley en la comunidad. Los rabinos — maestros de la ley — se convirtieron en guías centrales. La sinagoga, ya presente en la diáspora, pasó a ser el corazón de la identidad judía en todas partes.