Orígenes en el Imperio bizantino
En 726 el emperador León III ordenó la destrucción de una imagen de Cristo en la puerta imperial, iniciando la primera crisis iconoclasta. Algunos obispos y monjes apoyaron la medida citando el Decálogo y la influencia islámica en Oriente. Se destruyeron mosaicos y frescos; monjes fueron perseguidos por defender las imágenes.