Cátaros en el Languedoc
En el sur de Francia floreció una cultura urbana tolerante donde predicadores cataros —los «perfectos»— ganaron adeptos entre nobles y campesinos. Enseñaban que el mundo visible fue creado por un principio malo (a menudo identificado con el Dios del Antiguo Testamento) y que el alma caída debe liberarse mediante ascetismo y el consolamentum, rito de iniciación.